No me florees, Principal

Fraude sí, fraude no

Publicado: 21/06/2021
5 minutos

Distintas opiniones han sido planteadas al respecto. Lo fundamental para la democracia es que la verdad electoral salga a la luz y las autoridades deben acompañar este proceso, en vez de evadirlo.

Aún no hay suficientes pruebas para afirmar que existió un fraude en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales 2021-2026, pero existen cada vez más indicios de irregularidades que no constituyen actos aislados o espontáneos. Algunos estudios han sido publicados en los últimos días con ánimos de dar respuesta a este debate. Te damos alguna información que puede resultarte valiosa.

Análisis de Ipsos Perú

El día sábado Ipsos Perú publicó un «Análisis de Outliers«, encargado y financiado por el instituto Pro Democracia. En este estudio se contrasta la base de datos del Conteo Rápido de Ipsos con el Conteo al 100% de la ONPE. Para comprender los resultados de este informe hay que entender que el Conteo Rápido de Ipsos es un muestreo de actas; es decir, se realiza cuando aún no se han contabilizado todas las actas, y se selecciona una serie de actas reales para estimar el resultado final que dará la ONPE terminada la conteo al 100%. Además analiza las mesas con «cero» votos, calificándolas de insignificantes, pero no se centra en evaluar las mesas entre 0 y 5 votos o entre 0 y 30 votos, algo que sí podría echar más luz sobre las irregularidades.

Por lo tanto, un muestreo de Ipsos en estas actas del Conteo Rápido tendrá resultados similares a los de la ONPE. En el Análisis de Outliers, de acuerdo a la metodología que adoptaron, se comparó el porcentaje obtenido por el candidato en las actas seleccionadas por ellos, y el porcentaje obtenido en el local de votación y distrito finalizado el conteo de la ONPE. Es evidente que el conteo de ONPE ya «ocultó», por así decirlo, las irregularidades o eventos extraños del proceso. Por eso, no es de sorprendernos que no existan «outliers» o valores atípicos. Es decir, la muestra que usan de alguna forma elimina los eventos estadísticos extraños.

poblacion y muestra

Por ello, en este ejercicio, Ipsos sólo está midiendo la potencia y la precisión de su muestreo, pero no está evaluando si es que ha existido alguna modificación del comportamiento de los votos o de la población previa a la toma de su muestra. Quienes quieren usar este informe para fortalecer la idea de que no existió un fraude, podrían estar equivocando el camino.

Análisis de Defiende tu voto

Un camino distinto ha tomado la iniciativa «Defiende tu voto«, con cálculos de diversos analistas independientes sobre la base de la data abierta construida por Ragi Y. Burhum, por los cuales, basándose en el principio de distribución de Gauss, han comparado la actual segunda vuelta respecto a la segunda vuelta de la elección del 2006, donde compitieron Ollanta Humala y Alan García (el informe explica que la información de los años 2011 y 2016 era difícil de extraer y hubiera retrasado los resultados). De acuerdo a este estudio, hay cambios extraños en el comportamiento de los votos, en especial para la candidata Keiko Fujimori.

Fuente: «@Defiende_tu_voto»

De acuerdo al estudio, en una elección normal (bajo el principio de distribución de Gauss), la mayoría de mesas debería de tener entre 50 y 250 votos para ambos candidatos. Mesas con menos de 50 votos para alguno de los candidatos podrían existir, pero no demasiadas. Sin embargo, las mesas en las que Fuerza Popular obtiene entre 0 y 50 votos duplica la cantidad de mesas en las que Perú Libre lo hace. Y si se toma en cuenta las mesas entre 0 y 30 votos, Fuerza Popular triplica la cantidad de mesas en las que Perú Libre consigue ese rango de votos. Esto estadísticamente es improbable.

Fuente: «@Defiende_tu_voto»

Un buen ejemplo del pasado. Aunque la cantidad de votantes y la disposición de las mesas fue diferente, la distribución de los votos para Ollanta Humala en el 2006 se parece mucho a los resultados obtenidos por Perú Libre en el 2021. Pero la distribución en el caso de Keiko Fujimori en este 2021 no coincide con la que obtuvo Alan García 2006. En el caso de Fuerza Popular, hay una extraña concentración de actas entre 0 y 100 votos que distorsiona la distribución. Estos comportamientos coinciden con otras elecciones en las que se han probado fraudes, como son el caso de Rusia y Uganda.

Fuente: «Defiende tu voto»

Entre otros hallazgos importantes del estudio, está el hecho de que el 90% de actas con menos de 50 votos se encontraron en regiones con mayoría de Perú Libre: Cusco, Puno, Cajamarca, Amazonas, Huancavelica, Ayacucho, Apurímac y Huánuco. Según el informe, si no se contaran los votos de las mesas en donde los partidos tuvieron entre 0 y 5 votos, Fuerza Popular perdería 5,282 votos, mientras que Perú Libre perdería 121,571 votos.

Este dato es importante, ya que estas «actas sospechosas» con muy pocos votos para los candidatos, representan una enorme ventaja para Perú Libre. Esto significa que si la distribución de los votos de ambos partidos hubiera sido normal en dichas mesas, Fuerza Popular hubiera ganado las elecciones por 72,231 votos. Además, en el 94% de las mesas en las que Fuerza Popular obtuvo entre 0 y 5 votos, este partido no tuvo personeros. Nada de esto supone una prueba contundente de fraude, pero sí un hecho estadístico que en otros países reflejaba comportamientos fraudulentos (Rusia 2011, Rusia 2012, Uganda 2011).

El escrutinio ciudadano de los resultados y de sus posibles anomalías no constituye en sí mismo ningún intento de atentar contra la democracia, sino precisamente lo contrario. La posibilidad de cuestionar los resultados con evidencia es parte de la participación civil en democracia. En vez de ver en este escrutinio una supuesta «desestabilización» del Estado, se debería valorar el empoderamiento de la ciudadanía. Por ello, las autoridades, lejos de hacerse de la vista gorda, deben apoyar a los ciudadanos que están buscando la verdad respecto a este tema. Estarían aclarando el panorama y dándole más legitimidad al ganador de la contienda electoral.

Raúl Labarthe
Ingeniero industrial, egresado de la Universidad de Lima, con estudios en economía, gestión y finanzas públicas. Columnista en el Diario El Reporte, fue jefe de investigación económica en la Asociación de Contribuyentes del Perú y asesor parlamentario.
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