Cuida tu billete, Principal

Quinto pilar del desarrollo: mercados abiertos

Publicado: 23/01/2021
5 minutos

Como última entrega, presentamos el pilar de mercados abiertos y las variables que lo componen.

Comúnmente se cree que el sistema basado en el capitalismo solo se centra en la propiedad del capital (o medios de producción) y en la búsqueda de opciones de dónde invertir. Sin embargo, lo anterior también es fácil de encontrar en sistemas donde la economía es permanentemente intervenida o es centralmente planificada. Con esto último, nos referimos a que un grupito de burócratas planea y estructura la economía. Creen saber más que todo el resto de individuos, sobre sus gustos y preferencias, por lo que deciden cuánto invertir, producir, vender y almacenar.

En realidad, el capitalismo se basa en la economía de mercado. Y esta, ¿qué implica? En la libre competencia, en la libertad de administrar la propiedad de uno, en la libertad de transar, mercadear, negociar, de reformar negocios (cerrarlos si es necesario), de emprender nuevas ideas. Es la defensa de la libertad individual en el ámbito económico. A tener el derecho, gracias a esa libertad, de priorizar lo que nosotros; según nuestra experiencia, formación, educación, creemos importante.

Ninguna economía de mercado se desarrolla si el mercado donde opera no es abierto. El Perú comenzó, a inicios de los 90, grandes reformas para convertir a su economía en una de libre mercado. Pero esas reformas se detuvieron por intereses políticos, empresariales y hasta electorales. Hoy tenemos una economía de mercado, pero con haaaarto mercantilismo encima. ¿Qué implica? Que los supuestos capitalistas se coluden con políticos para tratar de obtener beneficios. Se intercambian los papeles… el empresario se vuelve político y el político hace negocios.  

¿Qué variables nos ayudan a saber qué tan alejado de lo óptimo nos encontramos en lo que respecta a mercado abiertos? Con 3 variables:

Libertad para comerciar

En el Perú, por décadas, los ciudadanos sufrimos la imposición de sus gobiernos. Bajo un manto de ayuda a la industria nacional, a inicios de los 90, más de 5,000 productos no podían importarse a no ser que un burócrata dé su visto bueno. Si conseguías el permiso, aun así, habían otras restricciones: tarifas, aranceles, cuotas, etc. Hasta las exportaciones eran penalizadas con impuestos porque se “desabastecía” el mercado local. En resumen, era una economía que protegía la empresa nacional mediante barreras al comercio.

¿Cuál es la realidad ahora? Si vemos el gráfico N°1, podemos ver que la libertad de comerciar en el Perú es uno de los más altos de la región. Estamos en 88 puntos, de un posible puntaje de 0 a 100, superando al mismo Canadá y por debajo de Chile con 89 puntos. Miren Venezuela. Un país con todos los recursos para ocupar los primeros lugares en este tipo de índices y lo que hace elegir, y mantener, a la gente equivocada.

El Perú corrigió errores. Eliminó todas las leyes que impedían comerciar y desactivó toda institución que iba contra el libre comercio. En 1995, ese mismo índice, solo nos daba 51 puntos de libertad para comerciar. El gran esfuerzo de abrir nuevos mercados, a través de los diversos Tratados de Libre Comercio (TLC) firmados, han hecho posible ese desempeño. Aún es posible llegar a más mercados para ofrecer los buenos productos que tenemos.

Libertad para invertir

El primer gobierno aprista va desde julio de 1985 a julio de 1990. ¿Saben en cuánto creció el stock de inversión extranjera en esos 5 años? Solo 0.7% (sin considerar inversiones petroleras). ¿Por qué nadie invirtió en esa época? Por la incoherencia de la política económica, inestabilidad en las reglas de juego, la situación social que se vivía (el terrorismo en su apogeo) y el discurso populista del gobierno.

Tengamos siempre presente lo siguiente: para que países alcancen un crecimiento rápido y continuo, se requieren altos niveles de inversión. Mayores a 10% sería chévere, cercano a 20% sería ya no ya. Y esa inversión no solo es en activos físicos (maquinaria, equipo, etc.) sino también en capital humano, dado que permite que la productividad aumente. ¿Cómo vamos actualmente? Veamos el gráfico N°2.

En libertad para invertir, superamos al resto del mundo. Somo más atractivos para invertir al tener 75 puntos. Observen Chile, que nos lleva 10 puntos. Ahora noten Venezuela. Su calificación está en el suelo literalmente. ¿Qué ciudadano, nacional o extranjero, va a querer colocar recursos en una dictadura que no respeta la propiedad privada ni los derechos humanos? Por ello, en Venezuela reina la igualdad en pobreza y miseria.

Libertad financiera

Esta variable trata de que el sistema financiero esté estructurado de tal manera que permita que todos los servicios posibles de ahorro, crédito, pago y traslado de capitales, para empresas e individuos del país, sea accesible y funciones de manera eficiente. Se han tenido muchos avances en este campo. En los 90’s, cada año, quebraba un banco. Banco Latino, Banco Wiese, Banco Nuevo Mundo, Banco Sudamericano, etc. Hoy ya no es así. A parte que los bancos, financieras y cajas cumplen perfectos estándares financieros, existe la Superintendencia de Banca y Seguros con un gran papel regulatorio.

Sin embargo, ¿podemos decir que el sistema financiero es libre? No, y es justo una de las variables donde menor calificación tenemos (ver Gráfico N°3). Falta que se abra el mercado a una mayor competencia. Siempre se critica al sistema por las altas tasas de interés máximas que puede llegar a cobrar. Aunque las tasas que cobra están en función al riesgo de los clientes (muchos se hacen los vivos y no pagan las deudas afectando a todo el sistema), existe abundante espacio para más competidores. Un dato pequeño, en Panamá con 4.3 millones de habitantes, posee 53 bancos; Perú con casi 32 millones de personas, posee solo 15 bancos.

Todos los pilares, fundamentales para alcanzar un verdadero desarrollo, pueden ser fácilmente dejados de lado. Como indicamos líneas arriba, las reformas iniciadas a inicios de los 90’s no concluyeron. Estamos estancados en el proceso desde el 98. De nada sirve que el mercado avance si el Estado no lo hace al mismo ritmo. Lo peor: se le echa la culpa al mercado de la responsabilidad que le toca al Estado. Próximos a una elección, a evaluar qué candidatos garantizan que estos pilares se mantengan y mejoren en los próximos 5 años.

Manuel Muñoz
Economista enfocado en lo financiero y políticas públicas, doglover, la pandemia me regresó al mundo gamer. Una sociedad educada y con libertad económica es lo primordial para el desarrollo
Facebook
Twitter