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El «modelo boliviano» es una burbuja

Publicado: 06/05/2021
4 minutos

Lejos de ser el "milagro económico" que el socialismo busca pregonar, Bolivia es un espejismo financiado por deuda pública. Las cifras, los datos y la evidencia, así lo señalan.

Mucho se ha hablado sobre el supuesto «milagro» del modelo económico boliviano. La comparación que se ha generado con nuestro país, a partir del discurso bolivariano de Perú Libre, ha sido constante en los últimos días. Pero, ¿realmente es un ejemplo exitoso del socialismo del siglo XXI? ¿En qué consiste su modelo económico? Nosotros te lo explicamos.

En 1992, el Perú tenía una riqueza muy similar a la de Bolivia. Producto de las feroces crisis económicas y políticas, éramos como el país latinoamericano promedio: pobres, sin futuro y sin estabilidad. Fue a partir de las reformas de mercado que iniciamos un proceso de crecimiento, pero también a partir de la apertura comercial a inicios de la década del 2000. En Bolivia, con una situación social distinta, esto no había resultado.

Es en este contexto que gana las elecciones del 2005 el Movimiento al Socialismo (MAS), con Evo Morales, que prometió acabar con «el saqueo de Bolivia» e industrializar y diversificar la economía. Pero los resultados han sido muy diferentes. La inmensa dependencia sobre el gas natural es el centro de su modelo económico. Podemos ver en el gráfico la fuerte correlación entre precios, exportaciones y participación del gas.

Entre 2006-2014, las exportaciones de Bolivia representaron el 40% de todo el PIB, siendo el gas natural el 50% de todas las mercancías exportadas. En ese mismo periodo, en el Perú las exportaciones solo representaron el 27% del PBI y se diversificaron mucho, en especial con la agroexportación no tradicional: arándanos, paltas, mangos, entre otros.

«Este modelo primario exportador, que se lo presenta como exitoso, es sumamente débil. Es el viejo modelo primario-exportador vinculado a un fuerte estatismo y es el mismo que hemos aplicado en los últimos 200 años. Que no crea vínculos productivos. Que no hace diversificación en otros sectores. Que no piensa en una revolución tecnológica.«, sentenció el economista boliviano Gonzalo Chávez en una entrevista en Canal N.

Básicamente, Morales tuvo de su lado dos eventos clave: 1) la condonación de 1,500 millones de dólares de la deuda externa por parte del Banco Mundial en 2006, y 2) el inicio un auge de las materias primas. La mal llamada «nacionalización» de los recursos naturales, le permitió cobrar mayores impuestos al gas natural, lo que hizo a Bolivia totalmente dependiente a la economía de este recurso.

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La condonación de la deuda y los altos precios del gas, le dieron espacio fiscal a Morales para repartir dinero y mantener una deuda moderada. Pero esto ya empieza a pasar factura. En 2015, la fuerte caída en los precios de los hidrocarburos redujo de un plumazo las exportaciones del 42% a sólo el 30% del PBI. Siendo el gas la principal fuente fiscal de Bolivia, el déficit se disparó hasta llegar al 7-8% del PBI. ¿Cómo lo están resolviendo? Pues sí: con más deuda pública.

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Y esto nos muestra que sí, la economía creció en los últimos años, pero esto no es más que una burbuja de deuda pública. Al no contar ya con los ingresos que tenían, la deuda del gobierno es la que está generando el crecimiento de Bolivia. Morales sabe que esto es insostenible. Por eso en noviembre del 2020, con la excusa de la pandemia, pidió al Banco Mundial una nueva condonación de la deuda externa. Ahí se les acaba la lucha contra el gran capital.

Lo cierto es que, con todos los defectos del modelo actual, el Perú tiene una economía mucho más sólida y diversificada que la de Bolivia. Es verdad que en el último quinquenio el Perú creció 3.2% y Bolivia 4.0%. Pero nuestro modelo es sostenible, el boliviano no. Nuestro crecimiento económico ha sido impulsado por la creación real de valor en el mercado, y no de forma artificial, por deuda del gobierno. Hoy este modelo ya les está pasando la factura a nuestro vecino.

Y a pesar del intervencionismo y el supuesto modelo inclusivo de Morales, la pobreza rural en Bolivia es mayor que la peruana. El modelo boliviano mantiene al 57.6% de los campesinos en la pobreza. La desigualdad es prácticamente la misma. La porción más pobre en el Perú recibe mayor tamaño de la torta. La evidencia muestra que, más allá del discurso, este modelo no produce riqueza.

Un cosa es que haya hecho mejor las cosas que Chávez, Maduro, Correa o Kirchner, y otra cosa muy distinta es haya hecho bien las cosas. Es verdad que Bolivia ha crecido y reducido pobreza con Morales en el poder, pero esto fue con el «plus» de los precios internacionales. Una vez que estos cayeron, todas las debilidades del modelo han salido a la luz: déficit fiscal, deuda pública y pobreza.

Raúl Labarthe
Ingeniero industrial, egresado de la Universidad de Lima, con estudios en economía, gestión y finanzas públicas. Columnista en el Diario El Reporte, fue jefe de investigación económica en la Asociación de Contribuyentes del Perú y asesor parlamentario.
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