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El precio del GLP y porqué no se ha logrado masificar hasta ahora

Publicado: 29/09/2021
6 minutos

Dos preguntas han saltado en estos días con el deseo de capturar Camisea. Si tenemos gas de sobra, tanto que podemos exportar, ¿por qué pagamos un precio tan caro? Además, ¿por qué su acceso es solo para pocos y no se ha masificado? Acá te lo explicamos.

El proyecto Camisea ha generado mucha curiosidad y los ciudadanos no dejan de hacerse preguntas. Aquí vamos a tratar de explicar por qué los precios son altos en nuestro mercado interno y por qué, teniendo gas en cantidad, no hemos logrado masificarlo.

Vamos primero con el tema que afecta a tu bolsillo. ¿Por qué el gas que consumimos en el país es costoso? Veamos la gráfica N°1 que muestra la demanda diaria, en miles de barriles, de diferentes combustibles. El diésel sigue siendo el combustible que más usamos y las gasolinas las menos demandadas (eso puede ser debido a la pandemia).

Pero el gráfico también muestra dos productos más… el Gas Licuado de Petróleo (GLP) y el Gas Natural (GN). Camisea, que entró en funcionamiento en el 2004, extrae dos productos: el GN y Líquidos de GN (LGN). Ambos productos se envían desde Cusco a la costa peruana. Con los LGN se produce GLP (pero eso se hace en Pisco, ya no en Cusco).

Toda la producción de GLP, que asciende a 45 mil barriles diarios (ojo, esto es importante), se queda en el país. Sin embargo, no es suficiente para cubrir la demanda. Vuelve a ver la gráfica N°1. Nos falta cubrir un 20% de esta. Por tal razón, debemos importar sí o sí.

Dado que todavía nos encontramos en una economía de libre mercado, los precios se determinan en función a este sistema (libre mercado). Entonces, si tenemos libre mercado e importamos, los precios se determinan en el mercado internacional. Así es no queda de otra. Aunque hemos explicado que el GLP se obtiene del LGN, en el mercado internacional se deriva del petróleo, entonces, cuando este aumenta, que ha venido aumentando, el GLP también se dispara.

“O sea Piensa.pe, ¿me estás diciendo que por importar solo el 20% de lo que consumimos, el 100% del GLP que se vende se coloca a precios internacionales? ¡Sí! ¿Qué sucede? Si los precios internos son menores al de importación, se generaría escasez porque no existirían incentivos para vender productos cuando en otra parte del mundo puedo venderlo a mayor precio. Es decir, una parte de la demanda (ese 20%) no sería satisfecha por esa medida.

Entonces, dada esta explicación, ¿cómo se estructura el precio del GLP? Miremos la imagen a continuación. Con información de la Asociación de Plantas Envasadoras de GLP (Aseeg) notamos que poco más del 62% del precio se compone de la parte logística, distribución (comercializadores, mayoristas, minoristas) y los tributos que le corresponden al Estado.

Composición del precio del gas

¿Y por qué no hemos masificado el gas? ¿Quién es el responsable de esa tarea? ¿Las empresas que conforman el consorcio Camisea (que son como 5)? No, esa responsabilidad es única y exclusiva del Estado. Tener la infraestructura (los ductos para transportar el gas) es su chamba, porque el que crea la política o estrategia energética es el Estado.

En la sección de arriba, te explicamos sobre los LGN. Ahora, tenemos que explicar sobre el GN. Y para eso, tenemos que dejar claro una cosa. El proyecto de Camisea, que está en Cusco, explota dos grandes lotes gasíferos. El lote 56 y el lote 88. El lote 56 es para exportación y el lote 88 es para uso exclusivo del mercado interno. El gas que hay ahí no se puede exportar. ¿Ok?

Mira la tabla N°1. Muestra la cantidad de consumidores que, al cierre del 2020, se beneficiaban del consumo de GN. Entre Lima, Callao, Ica, Zona Norte (Ancash, La Libertad, Lambayeque y Cajamarca) y Sur Oeste (Arequipa, Moquegua, Tacna) poco más de 1.2 millón de personas cuentan con acceso al GN.

Hay que notar que el 99.7% de los que poseen el servicio son residencias. O sea, de forma permanente, a través de tubos, esas casas tienen el servicio. No tienen que estar llamando para que les lleven balones de 10kg a sus casas. Ah y otro datito, el 84% de ese 1.2 millones de usuarios está en Lima y Callao. Entonces, ¿por qué tan poca gente tiene el servicio? Por varios factores.

El primero que podemos mencionar es el costo de la inversión que las familias tenían que hacer. Podía llegar a los S/2,700 (entre US$830 a US$950) y eso desmotivaba a las familias a modificar su casa. ¿Cómo enfrentaron eso? Desde el 2016 se decidió dar un bono, llamado BonoGas, para aquellos que deseen tener el servicio de gas natural. Por la pandemia, ese bono se mejoró. Ya no solo ofrecía un punto de instalación (cocina); sino dos más (para la ducha y secado de ropa).

Un segundo problema que afectó la masificación fue la burocracia estatal. ¿En qué sentido? En que los permisos que solicitaban las municipalidades para tender los ductos (por donde iría el gas) eran tan engorrosos que al final los proyectos inmobiliarios y concesionarias decían, “ok, chochera, otro día ya… hablamos”.

Un tercer tema que fue contra la masificación fue que muchas empresas concesionarias decían que no había demanda, por lo que el proyecto de tendido de ductos no era económicamente viable. Si no hay demanda, no pueden ofrecerse tarifas accesibles. Además, un tema a considerar. Lima Metropolitana tiene un 0.2% de todo el territorio nacional, pero abarca al 32% de la población. Es más fácil tender ductos ahí que en regiones donde una gran parte de su población vive en zonas rurales o alejadas de centros urbanos.

Dado todos estos problemas, el Estado fácilmente podría decidir tomar ciertas acciones. Primero decidir ampliar los bonos o entregar subsidios que abaraten la tasa de interés al momento en que se decide instalar redes locales. Recursos económicos existen. Las regalías e impuestos que deja el proyecto Camisea lo permiten.

El gas tiene que masificarse. De lo contrario estaríamos siendo irracionales económicamente. Según información de la misma empresa, de lo que se extrae del lote 88 (exclusivo para el mercado interno), el 25% debe ser devuelto al reservorio porque no hay demanda que lo reciba. ¡Así estamos! Menos mal se puede hacer eso y no se evapora en el aire. Por criterios económicos, la masificación se tiene que hacer y ya.

Además, si el GN se utiliza más que el GLP, este dejaría de ser usado, se reduciría el déficit actual, se dejaría de importar para dar paso a la producción nacional y a un menor precio y nuestra balanza comercial en hidrocarburos mejoraría. A la vez, el gobierno podría incentivar mayor exploración para que las reservas aumenten, se pueda exportar más y con esos ingresos, se brinden subsidios a zonas remotas (donde los costos de instalación son altos).   

Hay tantas cosas, viables y legales, en donde sí puede intervenir el gobierno para masificar el gas, pero no, pretende apoderarse de la empresa sin el más mínimo sustento técnico o propuesta económica, mostrando una ignorancia gigantesca de los temas que te hemos explicado. El pueblo no puede ser engañado con medidas radicales. No lo permitamos. Entendamos nuestra realidad y los problemas. No nos dejemos llevar por medidas populistas, facilistas y empobrecedoras.   

Economista enfocado en lo financiero y políticas públicas, doglover, la pandemia me regresó al mundo gamer. Una sociedad educada y con libertad económica es lo primordial para el desarrollo
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